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      martes, 29 de enero de 2019

      EL NIÑO LADRÓN Y LA MADRE (Esopo)


      Un niño robó en la escuela la tablilla a un compañero y se la llevó a su madre. Ella no sólo no le regañó, sino que incluso lo alabó. La segunda vez robó un manto y la madre lo aprobó todavía más. Al crecer, con los años, cuando fue muchacho, se dedicó a robos mayores. Y una vez, sorprendido en flagrante, lo condujeron al verdugo con las manos atadas a la espalda. Su madre lo acompañó y, mientras se daba golpes en el pecho, el muchacho dijo:
      -Quiero decir una cosa a mi madre.
      Ella se le acercó enseguida y él le cogió la oreja y se la arrancó de un bocado. Ella le acusó de impío, pero él dijo:
      -Si me hubieras pegado entonces, cuando por primera vez te traje la tablilla que robé, no habría llegado a donde estoy, a punto de ser llevado a la muerte.


      1 comentario:

      1. Muy fuerte, aunque sea breve y clásico. Vaya con Esopo, y yo que creía que sólo fabulaba con animalitos...

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